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Cuidado y lavado de tu MIHI

Higiene y cuidado: la diferencia MIHI

Tener una superficie propia también significa poder elegir cómo cuidarla.

No todas las superficies ofrecen la misma experiencia. Algunas pueden resultar pegajosas al contacto con la piel, acumular olores con el uso o ser difíciles de limpiar. Las toallas convencionales, por su parte, pueden arrugarse o desplazarse durante los ejercicios.


MIHI reúne suavidad, agarre y facilidad de cuidado en una sola pieza.


Su superficie textil de tacto aterciopelado es suave y absorbente, mientras que su reverso completo de goma de alto agarre favorece la estabilidad sobre el reformer. Todo en un formato ultrafino de apenas 1 mm de espesor.


Pero hay una ventaja que va más allá de la práctica: vos decidís cómo y cuándo higienizás tu MIHI.


Podés lavarlo a mano o en el lavarropas, siguiendo las indicaciones de cuidado, y tenerlo preparado para tu próxima clase.


A diferencia de una superficie que permanece en el estudio y pasa de una persona a otra, tu MIHI es exclusivamente tuyo. Sabés quién lo utiliza, cómo se cuida y en qué condiciones lo llevás a cada práctica.


Porque tener tu propia superficie también implica tener el control sobre su higiene.


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